
Ya hemos visto varias experiencias anteriores,
con escarabajos, abejas, caballos, y hasta con peces que
nos demuestran que las matemáticas no pueden
considerarse una capacidad exclusiva de la especie
humana. También algunas especies de primates son
capaces de realizar operaciones aritméticas sencillas.
Lo que no se sabía hasta la fecha es que los pollos tienen
también esa capacidad innata para sumar y restar.
Al menos, eso asegura uno equipo de científicos de las Universidades italianas de Trento y Padua, donde han realizado una experiencia que demuestra que estos animales realizaron operaciones de aritmética básica para averiguar ante dos pantallas cuál era la que ocultaba el mayor número de objetos conocidos.
Al parecer, los pollos intentan estar cerca de los elementos con los que se han criado, de la
misma manera que están al lado de su madre y la siguen nada más salir del huevo. Ese instante de reconocimiento se reconoce como “impronta”. Les deja huella. Así, los investigadores compraron polluelos de apenas unas horas y durante dos días les tuvieron en jaulas con varias cápsulas amarillas de huevos Kinder.
Después, al situarles en una caja con arena en la que había dos pantallas ligeramente enfrentadas y que ocultaban dichas bolas amarillas, los pollitos miraban a ambos lados de la pantalla, y se quedaban donde había un mayor número de bolas.
Con otras experiencias por el estilo, se lograron también resultados similares, demostrando que la habilidad para sumar y restar es innata en estas aves.
6 comentarios:
Angel te lo pon go aqui por que no se donde mandartelo El caso es que para el 350 a. C. nadie en el mundo ilustrado de la cultura griega dudaba ya del asunto: todos sabían que la Tierra era redonda; incluso hubo quien midió la Tierra. Hacia el año 230 a.C. se hizo la primera medición científica del tamaño de la Tierra, y vamos a explicar cómo se hizo: con una varilla de mimbre, un grupo de camellos, que son conocidos por su propensión a abandonar la partida y la regla de tres simple; estamos hablando de Eratóstenes de Cirene, que era matemático, astrónomo, historiador, "herrero, sastre, barbero, ebanista, carpintero, domador, puro artesano y a veces por ser humano, hacía de curandero"; bueno, al menos era algunas cosas. Había escrito un tratado sobre la comedia griega y era el encargado de la biblioteca de Alejandría, la más grande concentración de libros del mundo antiguo. Eratóstenes oyó decir que en el sur de Egipto, donde hoy está Assuán, había un lugar llamado Siena, y durante el solsticio de verano, el 21 de junio en el hemisferio norte, una varilla clavada verticalmente no proyectaba sombra sobre el suelo. En Alejandría, más al norte, sí proyectaba una sombra que formaba un ángulo de siete grados, y Eratóstenes dedujo que esta diferencia se debía a la curvatura de la Tierra; los rayos del sol, que caían verticalmente sobre Siena, caían sobre Alejandría con una inclinación de siete grados; entonces calculó que la distancia que había entre Alejandría y Siena era de siete grados y midió esa distancia con unos camellos, usó un grupo de camellos y calculó su velocidad..., bueno, etcétera. Calculó 800 kilómetros entre Alejandría y Siena, y luego resolvió el problema: si 800 kilómetros correspondían a siete grados, había que averiguar a cuánto correspondía un grado y después multiplicarlo por 360, la circunferencia total, que debía corresponder a unos 40.000 kilómetros, más o menos.
esto lo escribio alejandro dolina escritor argentino musico que estudio letras historia musica...
Articulo realizado por Manuel José Delgado y publicado en la revista "Más Alla" en su especial monográfico: "PIRÁMIDES DEL MUNDO" en Marzo de 1996.
Petrie aportó un dato d
esconocido hasta entonces y era que la pirámide no tenía cuatro caras, sino ocho. Las cuatro caras de la pirámide están partidas al centro. Hoy no puede apreciar esa concavidad al faltar gran cantidad de bloques, pero el fenómeno no pasa desapercibido en las películas infrarrojas. En las fotos realizadas por Pochan el día del equinoccio de primavera de 1934 sobre la cara sur podemos apreciarlo, aunque el prodigio también se produce en la cara norte. En los solsticios de primavera y de verano, a las 6h 40', la sombra de la arista oeste de la cara sur recorre de izquierda a derecha, en un efecto llamado "relámpago", y dura unos 20 segundos. Después, la parte oeste queda iluminada por el Sol, quedando la zona este en penumbra. Este mismo proceso también puede observarse en los equinoccios a las 17h 20'.
En el solsticio de verano los rayos solares inciden perpendicularmente sobre Siena. En Alejandría, más al norte, midiendo la altura de un edificio y la longitud de la sombra que proyecta se puede determinar el ángulo formado con el plano de la eclíptica, en el que se encuentran el Sol y la ciudad de Siena, ángulo que es precisamente la diferencia de latitud entre ambas ciudades. Conocida ésta basta medir el arco de circunferencia y extrapolar el resultado a la circunferencia completa (360º).Sin embargo, el principal motivo de su celebridad, es sin duda la determinación del tamaño de la Tierra. Para ello inventó y empleó un método trigonométrico además de las nociones de latitud y longitud ya introducidas, al parecer por Dicearco, por lo que bien merece el título de padre de la geodesia. Por referencias obtenidas de un papiro de su biblioteca, sabía que en Siena (hoy Asuán, en Egipto) el día del solsticio de verano los objetos no proyectaban sombra alguna y la luz alumbraba el fondo de los pozos; esto significaba que la ciudad estaba situada justamente sobre la línea del trópico, y su latitud era igual a la de la eclíptica que ya conocía. Eratóstenes, suponiendo que Siena y Alejandría tenían la misma longitud (realmente distan 3º) y que el Sol se encontraba tan alejado de la Tierra que sus rayos podían suponerse paralelos, midió la sombra en Alejandría el mismo día del solsticio de verano al mediodía, demostrando que el cenit de la ciudad distaba 1/50 parte de la circunferencia, es decir, 7º 12' del de Alejandría; según Cleomedes, para el cálculo de dicha cantidad Eratóstenes se sirvió del scaphium o gnomon (Un Proto-cuadrante solar). Posteriormente, tomó la distancia estimada por las caravanas que comerciaban entre ambas ciudades, aunque bien pudo obtener el dato en la propia Biblioteca de Alejandría, fijándola en 5000 estadios, de donde dedujo que la circunferencia de la Tierra era de 250.000 estadios, resultado que posteriormente elevó hasta 252.000 estadios, de modo que a cada grado correspondieran 700 estadios. También se afirma que Eratóstenes para calcular la distancia entre las dos ciudades, se valió de un regimiento de soldados que diera pasos de tamaño uniforme y los contara.
Admitiendo que Eratóstenes usó el estadio de 185 m, el error cometido fue de 6.616 kilómetros (alrededor del 17%), sin embargo hay quien defiende que usó el estadio egipcio (300 codos de 52,4 cm), en cuyo caso la circunferencia polar calculada hubiera sido de 39.614,4 km, frente a los 40.008 km considerados en la actualidad, es decir, un error menor del 1%.
sigo sin ver claro que no usara camellos ademas en cada sitio que miro dicen que lo hizo de una forma diferente aliasfran@hotmail.com
II. LA FORMA DE LA TIERRA
Lo felicito: ha aplastado a los polos y a los Cassini.
.....................VOLTAIRE (a Maupertuis)
AL IGUAL que en el caso de la cubeta, la explicación del efecto de Coriolis en la Tierra se halla ligada a su forma, tema que ha apasionado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. "Sabemos" que la Tierra es, en muy buena aproximación, una esfera; si ésta fuera exactamente su forma y la atracción gravitatoria estuviera dirigida hacia el centro de la Tierra, entonces un cuerpo apoyado sobre una mesa bien pulida se iría hacia el ecuador, ya que desde el punto de vista de un observador inercial, tiene una velocidad diferente de cero. (De hecho, como comentaba más arriba, éste era uno de los argumentos esgrimidos en contra de la existencia de la rotación terrestre.) Lo que es importante en la forma de la Tierra es su desviación de una esfericidad perfecta; éste es otro tema que también apasionó —y lo sigue haciendo— si bien no a toda la humanidad, al menos a los científicos.
La medida más antigua de la esfericidad terrestre data del siglo III antes de nuestra era y fue hecha por Eratóstenes, entonces director de la Biblioteca de Alejandría. Eratóstenes tuvo conocimiento de que cuando el Sol estaba perfectamente vertical al mediodía sobre Siene (hoy Asuán, Egipto), en Alejandría la sombra tenía un ángulo mínimo de 7.2° con la dirección de la plomada. Como el Sol está tan lejos que sus rayos nos llegan prácticamente paralelos, la diferencia del ángulo de la sombra respecto a la vertical local sólo se puede deber a la curvatura de la superficie terrestre. Este ángulo puede ser usado para medir indirectamente al radio terrestre. Al respecto, Eratóstenes necesitaba saber la distancia entre Alejandría y Siene; se dice que la midió multiplicando la velocidad promedio de un camello por el tiempo que le llevaba hacer ese viaje. Si así lo hizo, es un ejemplo bellísimo del ingenio científico para hacer una medida difícil. La distancia es de unos 800km. Como 7.2° es igual a 1/50 de 360°, entonces un círculo máximo terrestre (una vuelta completa a la Tierra) debe tener 50 x 800 km = 40 000km; es decir, el radio terrestre es de unos 6 400 kilómetros.
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